El viernes pasado, un compañero de trabajo y yo fuimos a un evento de Los Verdes del Parlamento Europeo (David Hammerstein y Eva Lichtenberger) que, junto con otros ponentes, presentaron una jornada sobre software libre y estándares abiertos en la UE.
Reconozco que me esperaba menos de esta sesión de intervenciones + preguntas del público y me quedé hasta el final. Precisamente tras las últimas intervenciones levanté la mano y realicé una pregunta que llevaba escrita en un papel. Aquí la pego:
«The main Free & Open Source Software workforce comes from developed countries but, surprisingly, the main FOSS legislative and executive policies come from emerging economies. As a proud EU citizen I’d like to know the roots and causes for this frustrating situation in which we are not fully benefiting from our efforts. So, regarding the EU public institutions, I tend to see a double-side coin, one being “the bad one” and the other “the worse one”, with four correlated undergoing illness:
- Personal interests.
- Lack of knowledge.
- Personal bias.
- Structural vendor lock-in.
for “the bad side”. Now, for “the worse side” (aquí hubo algunas risas).
- Corruption.
- (Technical) incompetence.
- Self-deceivement.
- Lack of executive power.
As a thought experiment, if you could erase one of these outstanding issues, which one would it be. For me, this represents an opportunity to get a sincere answer from an insider.» (más risas nerviosas).
Curiosamente, un ponente me preguntó (en inglés) de dónde había venido y respondí en inglés (por inercia) que yo era de Madrid. Ante su sorpresa, tuve que continuar con un “sí, sí, sí”. Creo que en España seguimos teniendo cierto complejo de malos angloparlantes, en fin.
Bueno, lo importante. ¿Qué respondió Eva Lichtenberger? «Lack of knowledge». Para ella, es enormemente frustrante que gente sin apenas conocimientos de la sociedad del conocimiento crea que el uso de estándares abiertos o software libre es una mera cuestión técnica que resuelven los técnicos. Se quejaba que mientras que ella no se atreve a opinar sobre las cuotas lácteas de los estados miembros porque no tiene idea de ese tema, todos parecen animados a dar su opinión sobre si ODF debe ser adoptado o si la Ley Sarkozy para la censura en Internet resulta una solución ideal.
Así que para ella, la UE carece del conocimiento necesario para tomar decisiones (que las toma) aunque aparentemente no tiene intereses sesgados ni parece constreñida por empresas privadas. Esto me da cierta esperanza y acota un poco el tipo de esfuerzos que hay que realizar. Me sentí animado a participar más activamente en estos proyectos de denuncia y estudiaré a fondo la iniciativa Open Parliament.